Inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual en la Patagonia argentina

Armando Dall’Armellina

A. Dall’Armelina es Dr. Ing. y Profesor de la Universidad Nacional del Comahue, Patagonia, Argentina

Ex presidente de Apasido (Asociación Patagónica de Síndrome de Down)

En la Patagonia argentina, un lugar muy lejano, lleno de maravillosos paisajes, de belleza inhóspita y de personajes de novela, existen situaciones, como en cualquier otro lugar de mundo, donde jóvenes con discapacidad intelectual, especialmente con síndrome de Down, quieren realizar su vida trabajando en un empleo común.

La Patagonia Norte, que comprende a las provincias de Río Negro y Neuquén, fue el lugar donde en el año 2007 fue fundada Apasido, la Asociación Patagónica de Síndrome de Down, por un grupo de padres que querían trabajar por el mejoramiento de la calidad de vida y la inclusión plena de sus hijos en la sociedad actual.

Durante un breve periodo, Apasido desarrolló muchas actividades, algunas de alcance regional y otras de alcance internacional como el Primer Congreso Patagónico que contó con la participación de varios científicos de renombre internacional como el Dr. Jesús Flórez (España), la Dra. Rosa Blanco (Chile) y la Dra. María Eugenia Yadarola (Argentina).

Con el correr de los años Apasido se encontró ante un gran dilema: seguir promocionados actividades como cursos, congresos o seminarios, o comenzar a participar directamente en el servicio, lo que era fundamental para cumplir con sus objetivos.

Es así como se crea en General Roca (Río Negro) el Centro de Inclusión Social y Laboral, con el objetivo fundamental de trabajar en apoyo de la incorporación de un grupo de jóvenes, la mayoría con síndrome de Down, a las empresas comunes de la zona, usando la metodología de empleo con apoyo.

Si se ubica en General Roca, como una ciudad de no más de cien mil habitantes distante a 1300 km de Buenos Aires, con la fruticultura como su principal actividad económica, las posibilidades de los jóvenes con discapacidad intelectual de capacitarse para trabajar en una empresa del medio eran muy pocas salvo las brindadas por una escuela laboral y un taller protegido.

Pensar en trabajar en un proyecto de empleo con apoyo significaba un enorme desafío. Primero porque en esta zona no existían profesionales capacitados en el tema; segundo, conseguir un lugar adecuado; y finalmente, había que convencer a las familias y a las autoridades gubernamentales que debían apoyar económicamente un proyecto laboral, sin talleres. La pregunta repetida era: ¿cómo instalar en un pequeño local una carpintería, una herrería y demás talleres? Aun los funcionarios de muy buena voluntad dudaban en apoyar el emprendimiento.

La ayuda de padres de Buenos Aires (ASDRA), pese a no estar en la temática especifica, fue central es ese momento. Finalmente un centro especializado de Buenos Aires (CCRAI) se decidió a recibir tres profesionales que estaban dispuestas trabajar en el tema y que coincidían plenamente con las ideas de Apasido.

Así es como en Junio del 2010 se abren las puertas del centro de inclusión social y laboral en General Roca, con un mínimo equipo profesional y con ocho jóvenes mas expectantes que convencidos de lo que iba suceder. Y con ocho familias que apoyaban la iniciativa pero que, como sus hijos, no tenían muy clara la realidad.

Las grandes dificultades de centro, no fueron los problemas económicos, que hubo muchos, sino mantener un equipo de profesionales estables y convencidos de su real misión en el proyecto. Varios profesionales dejaron el centro por problemas familiares, otros por problemas de sueldo y otros por no compartir plenamente los principios de Apasido.

Hoy, después de mas de dos años desde que el centro se inaugurara, se tiene un equipo profesional con psicopedagogo, fonoaudiólogo, psicólogo, maestros especiales y maestros comunes y 15 jóvenes que participan activamente y se sientes felices. Un grupo de familias que cada día se acercan más.

Cuatro jóvenes ya se encuentran trabajando en actividades comunes, uno en un sindicato como auxiliar administrativo, dos en una fundación de carácter universitario como bibliotecaria y como oficinista, respectivamente, y otro joven como repositor en un supermercado mayorista.

¿Cuáles han sido los principales problemas que han tenido estos jóvenes, que intentan desempeñarse en el ámbito laboral normalizado? En primer lugar, la inexperiencia del equipo técnico-profesional que fue realizando los ajustes al proyecto a medida que se iba desarrollando. Después, dentro del ámbito laboral propiamente dicho, el desconocimiento de los compañeros de trabajo que no sabían exactamente cómo tratarlos. Y finalmente, y quizás el más importante de todos, la falta de preparadores laborales capacitados.

Dall'Armelina

Los preparadores laborales son fundamentales en la fase del proyecto en que el joven se encuentra en el lugar de trabajo. Uno de los errores más comunes de los que normalmente se cometen es constituirse, en relación con el joven, en algo parecido a lo que los docentes denominan “maestro sombra” en las escuelas primaria: alguien que está junto a ellos, pero no les permite crecer en responsabilidad e independencia. La formación de preparadores laborales que desempeñen su rol, tal como la metodología de empleo con apoyo lo especifica, es uno de los factores más importantes en este tipo de proyecto.

A esta altura del proyecto, es importante preguntarse: ¿Qué se debe hacer desde ahora y en adelante? Primero, consolidar la posición de los que trabajan con la participación de preparadores laborales capacitados que puedan cumplir con el rol que les corresponde. A los que aún esperan su turno para ingresar, continuar su preparación para que el ingreso al mundo laboral sea lo más normalizado posible.

Mirar hacia el futuro llena de alegría a muchos y a la vez los lena de incógnitas. ¿Se podrá realmente segur al mismo ritmo de actividades? ¿Se convencerá a muchos que tienen poder de decisión que es posible un proyecto laboral sin talleres?

Muchas ilusiones se han puesto en este proyecto: padres que sueñan con sus hijos en un mundo laboral común con la mayor independencia posible. Jóvenes con ilusiones de ser considerados y tenidos en cuenta por la sociedad, que se imaginan una vida muy parecida a la de los demás.

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